Cogí aire. Al parecer, había llegado el momento. Nuestra abuela estaría encantada. Y la tía Amanda aún más.
-Uala, q Guay-me susurro Nere-.¿ Ahora se volverá transparente?
Aunq lady Elisa se había encargado de inculcar nos en la cabeza desde pequeños q en ningún caso,sin excepción, debíamos hablar con nadie de las peculiaridades de nuestra familia, yo había decidido por mi cuenta hacer una excepción con Nere. Al fin y al cabo,era mi mejor amiga, y las mejores amigas no tienen secretos.
Por primera vez desde q la conocía ( lo q , bien mirado, era toda mi vida), Sarah parecía incapaz de valerse por si misma.
Pero yo estaba preparada y sabía lo q había q hacer. La tía Amanda no se había cansado de recordármelo.
-Acompañare a Sarah a casa-dije a mister Eduardo, y me levanté-.Si le parece bien.
Mister Eduardo seguía con la mirada fija en Sarah.
-Me parece una buena idea, Alejandra-respondió-.Que te mejores, Sarah.
-Gracias-murmuro Sarah, y se dirigió hacia la puerta con paso vacilante-.¿Vienes, Ale?
Me apresure a cogerla del brazo. Por primera vez me sentía importante en presencia de Sarah. Era una sensación agradable poder ser útil para variar.
-Sobre todo, llámame y explicármelo todo-tuvo tiempo de susurrarme Nere.
En el pasillo, la zozobra q había experimentado Sarah ya se había volatilizado. De hecho, me dijo q antes de marcharse q recogiera sus cosas de la taquilla.
La sujete con fuerza de la manga.
-¡Olvídalo, Sarah! Tenemos q ir a casa lo más rápido posible. Lady Elisa ha dicho...
-Ya se me ha pasado-dijo Sarah.
-¿Y q? De todos modos, puede volver en cualquier momento-.
Sarah dejo q la arrastrara en dirección contraria-.¿ Dónde demonios tengo la tiza?-Sin dejar de caminar,empece a revolver en los bolsillos de la chaqueta-. Ah, aquí esta. Y el móvil. ¿ Quieres q llame a casa? ¿Tienes miedo? Oh, q pregunta más tonta lo siento. Es q estoy nerviosa.
-Tranquila, no pasa nada. No tengo miedo.
La mire de reojo para comprobar si decía la verdad. Lucía con su sonrisa de superioridad de Mona Lisa, y era imposible descubrí q sentía ocultaban tras ella.
-¿Quieres q llame a casa?
-¿Y de que serviría-replico Sarah
-Solo pensaba...
-Es mejor q lo de pensar me lo dejes a mi-me espeto Sarah.
Bajamos juntas los escalones de piedra hacia el hueco donde siempre de sentaba James, que enseguida se levantó al nervios. Pero yo me límite a dedicarle una sonrisa . El problema con James era que, aparte de mi, nadie podía verle ni oirle.
James era un fantasma. Por eso enviaba hablar con el en presencia de otra persona. Sólo había hecho una excepción con Nere, que ni por un segundo había duda de su existencia. Nere creía en todo lo que le decía , y esa era una de las razones de que fuera mi mejor amiga.
Nere lamentaba profundamente no poder ver ni oír a Jay, aunq me alegraba mucho de q fuera así, por lo primero que Jay había dicho después de verla había sido " ! Por todo los santos! ! Esta pobre muchacha tiene más pecas que estrellas hay en el cielo! ! Si no empieza a aplicarse enseguida una buena loción decolorante, nunca encontrara marido!".
En cuanto a Nere , lo primero q dijo cuando los presente fue:
"Preguntale si tiene algún tesoro escondido en algún sitio".
Por desgracia, Jay no había enterrado ningún tesoro y estaba bastante ofendido por q Nere le creyera capaz de hacer algo semejante. También se ofendía cuando hacia como q no lo veía. De hecho, Jay se ofendida con bastante facilidad.
-¿ Es transparente?- había preguntado Nere en el primer encuentro- ¿ o se ve en blanco y negro?
No en realidad, Jay tenía un aspecto totalmente normal. Con excepción la ropa , claro.
-¿Puedes pasar a través de el?
-No lo se. No lo he intentado nunca.
Pero Jay no estaba dispuesto a permitir que pasara a través de el.
-¿ Qué significa eso de "fantasma" un servidor. Jay Kyse Adam, heredero del decimocuarto conde de Hardsdale , no va a permitir q nadie le ofenda , y menos unas niñas-me dijo.
Como muchos fantasmas, sencillamente, no quería reconocer q ya no era una persona. Por más q quisiera, Jay no podía recordar q había muerto. Aunq ya hacia cinco años q nos conocimos-desde el mi primer día en la este instituto-, parecía q para el solo hubieran pasado unos días desde q jugaba a las cartas con sus amigo en el club y charlaba sobre caballos, falsos lunares y pelucas.(El llevaba ambas cosas,lunar y peluca y , aunq actualmente pueda sonora raro, no le quedaba tan mal.) Jay hacia caso omiso deliberadamente del hecho de que, desde q nos habíamos conocido, había crecido veinte centímetros,
Había incorporado a mi aspecto un corrector dental y unos pechos prominentes, y me había librado luego del corrector. Igual q hacia caso omiso de q el palacio de su padre en la ciudad hacia tiempo q se había convertido en una escuela privada con agua corriente,luz eléctrica y calefacción central. Lo único de lo parecía percatarse de vez en cuando era de la longitud de las faldas de nuestro uniforme escolar. Al parecer , la visión dd una pantorrillas y unos tobillos femeninos era extrañamente infrecuente en su época.


